About G66

 

Gracias por pararte aquí un momento. Permíteme que me presente y te cuente un poco sobre G66:

Me llamo Jacques Isler y llevo importando instrumentos musicales la mayor parte de mi vida. Todo empezó con Musigstübli en la cuarta planta de un edificio de Zúrich con guitarras raras y de colección que traía directamente de USA, muchas de las cuales costarían una fortuna hoy en día. El siguiente paso fue Islermusig, en el corazón de Zúrich, la cual en unos años se convirtió en la principal tienda de música de Suiza. Esta posición de privilegio me permitió convertirme en el exitoso distribuidor europeo de los productos más apreciados del mundo a Alemania, Austria y Suiza, solo que esta vez como mayorista, es decir, suministrando exclusivamente al comercio. En los 90, en mi catálogo ofrecía cerca de 100 de las mejores marcas y tenía una plantilla de 70 trabajadores que me ayudaban a atender al comercio minorista. De esta experiencia y estos contactos alrededor de todo el mundo es de lo que los clientes de G66 se benefician ahora.

Y porque el mundo y especialmente el negocio del comercio musical es siempre cambiante, es por lo que en 2006 sucumbí a la tentación de volver a mis raíces y una vez más busqué el contacto personal con el músico y usuario final. Sin embargo, en vez de la venta local sobre el mostrador esta vez se iba a tratar de un negocio vía Internet para toda Europa, pero aún con el énfasis sobre el contacto personal e individual. Y así es como nació G66.

En abril de 2007 realicé una visita casi histórica a un tal Cliff Chase, quien por aquel entonces solo era conocido por un par de iniciados selectos. Cliff es uno de los mejores especialistas del mundo en el proceso digital de la señal, un genio por derecho que tendrá un capítulo completo dedicado en los libros de historia de la música del futuro, y Cliff reconoció inmediatamente que el concepto de servicio directo y volcado sobre el cliente era lo que había planeado para sus productos. Así que nos nombró sus distribuidores para toda Europa, comenzando así una asociación muy especial.

Nuestra idea de hacer contacto directo con nuestros clientes en nuestro modelo de negocio se ha validado una y otra vez, y nos hace extremadamente felices que funcione tan bien. Podemos por tanto mirar al futuro con ilusión y estamos encantados de poder continuar ofreciendo a nuestros clientes un servicio que es el que nos gustaría recibir a nosotros mismos: flexible, servicial, directo, y siempre disponible, con un equipo que es lo suficientemente pequeño para permitirnos siempre saber con quién nos estamos comunicando, ya sea vía internet, el teléfono o a veces cara a cara.

Sinceramente,
Jacques Isler

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